Shesa, la sociedad vasca de hidrocarburos, sigue viva un año después de aprobar su liquidación y vender su participación en Viura

La Sociedad Vasca de Hidrocaburos (Shesa) carece de actividad desde hace un año. En abril de 2024, la sociedad se desprendió de su participación en Viura, el yacimiento de gas de La Rioja, lo que suponía su liquidación a efectos prácticos. Pero, pese a ello, la compañía sigue viva, con unos activos de 12,47 millones de euros y siete personas en plantilla. Activos y personal pasarán a formar parte del Ente Vasco de la Energía (EVE) cuando se produzca la liquidación de forma definitiva, pero el Gobierno vasco sigue sin fecha concreta para ello.
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, reconoce en una respuesta parlamentaria que no está en disposición de precisar o concretar un cronograma de cese de actividad de Shesa, pese a que “se trabaja con el objetivo de ejecutarlo en el presente ejercicio” de 2025. Según señala el consejero, interpelado al respecto por el parlamentario del PP, Álvaro Gotxi, se encuentran a la espera de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico otorgue la autorización definitiva a su salida de la sociedad que explotaba gas natural en Viura, lo que condiciona la fecha para el cese ordenado de la actividad.
El Gobierno vasco cerró el mes de abril del pasado año un acuerdo con la empresa Heyco Energy para vender su participación en el pozo de gas de Viura en La Rioja, el único yacimiento que está en estos momentos activo en España. El Gobierno vasco tenía un 37,69% del accionariado a través de Shesa y, en virtud del acuerdo, esas acciones pasaron a la empresa norteamericana. “Shesa ya no forma parte de la operativa del proyecto Viura en virtud de un acuerdo suscrito en abril de 2024. Se está a la espera de recibir la autorización del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a dicho acuerdo para su perfeccionamiento y consecuente salida total del proyecto” señala el consejero, que no da cifras sobre lo que se ha ingresado con esa venta de acciones.
La autorización del Ministerio de Transición Ecológica es imprescindible a cualquier cambio en el accionariado de la explotación de este pozo en régimen de concesión, pero el Gobierno vasco da por zanjada la operación a falta de un formalismo. De hecho, aspira a sacar ya las parcelas en La Rioja de su inventario de inmuebles de fuera de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa.
Con la salida de Viura, el Gobierno vasco empezó a dar cumplimiento a mandato explicitado en la ley contra el cambio climático y para la transición energética aprobada en el Parlamento Vasco, pactada con EH Bildu por el Gobierno del PNV y PSE-EE, y que obliga al Ejecutivo a desprenderse de sus inversiones en gas y otros hidrocarburos antes de 2030 para destinar este dinero a promocionar las energías renovables. Shesa ha sido la avanzadilla de las desinversiones porque se trata de la menos rentable de todas las inversiones en este ámbito por parte del Gobierno vasco y porque se encontró con el interés de Heyco Energy para comprar las acciones vascas. Ya en noviembre de 2023 el Gobierno vasco se planteaba la salida de la explotación de gas si surgía la posibilidad.
Los ingresos conseguidos por el Gobierno vasco a través de este pozo de gas desde 2015 en concepto de venta de gas ascienden a 44 millones de euros. Sin embargo, el balance final de siete años de funcionamiento, pese a ser positivo, se queda en los 4,7 millones de euros, -unos 670.000 euros por año- ya que el Gobierno ha tenido que pagar en este periodo unos gastos e inversiones pendientes de amortizar que suman 39,3 millones de euros.
Viura es el único pozo de gas que se encuentra ahora en funcionamiento en España. El Gobierno vasco intentó poner en marcha un pozo en Subijana de Álava, a las afueras de Vitoria. Pero se encontró incluso con la oposición del Ayuntamiento del propio PNV cuando Gorka Urtaran era el alcalde. Desistió en 2022 cuando el Congreso aprobó por ley la prohibición de extraer gas a partir de entonces a los yacimientos que no estuvieran operativos en ese momento.
Además de las participaciones de Shesa, las desinversiones a las que obliga la Ley podría afectar a las participaciones en Bahía Bizkaia Gas, en Enagás Transporte del Norte o en Itsas Gas Bunker, la naviera de gaseros que el EVE comparte con Murueta y Compañía de Remolcadores Ibaizábal.
Actualmente, la sociedad Shesa tiene en plantilla siete personas que pasarán a formar parte del EVE cuando se liquide. Se trata de trabajadores que regentan los puestos de asistente de dirección, responsable técnico, responsable de geofísica, técnico en geología-geofísica, responsable de operaciones y responsable de seguridad industrial y un asistente de dirección a contrato eventual por un contrato de relevo. En cuanto al patrimonio neto y pasivo suma 12,47 millones de euros, de los que 3,5 millones se corresponden con el pasivo corriente y no corriente.
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