Nochevieja en marzo y Año Nuevo adelantado en Pisa: por qué está ciudad italiana ya está en 2026

Acabamos de darle la bienvenida al 2025, pero los vecinos de la ciudad italiana de Pisa ya han despedido el año y cuentan los días de 2026. Este prematuro cambio responde a una tradición local que se remonta a la Edad Media y que se celebra cada 25 de marzo, coincidiendo con la Anunciación a la Virgen María de la encarnación de Jesús. Ese día acaba un año y empieza otro, para alegría de esta urbe de la región Toscana, que lo celebra por todo lo alto.
Como pasa en cualquier parte del mundo, las despedidas comienzan unos días antes. En el caso de Pisa, se viven varios días de exposiciones, eventos gastronómicos y actividades culturales para acercar esta particular costumbre a la población y a los curiosos que visitan la ciudad en esas fechas. El resultado, una Nochevieja prolongada.
Pero el día grande de la ciudad se vive el 25 de marzo con un desfile histórico de la República Marítima, que recorre la ciudad hasta llegar a la Plaza dei Miracoli. Y lo hace con todo lujo de detalles: vestidos con trajes históricos y acompañados por el ritmo de tambores y abanderados. Por último, entran al templo para la traca final.

El ritual culmina con una ceremonia religiosa en la Catedral de Pisa. A las 12 horas en punto, todos los asistentes esperan impacientes a que un rayo de sol penetre desde una ventana redonda localizada en la nave central, iluminando en el lado opuesto una repisa con forma de huevo sobre el pilar junto al famoso púlpito de Giovanni Pisano.
“Para mayor gloria de Dios e invocando la intercesión de la Santísima Virgen María y de San Rainieri, nuestro Patrón, ¡damos la bienvenida al año 2026!”. Esa fue la frase que resonó el pasado 25 de marzo y que cada año se repite, cambiando el año al que se le da la bienvenida.
Un calendario pisano desde el siglo X
Pisa comenzó con esta particular celebración en el siglo X, coincidiendo con la Anunciación y 9 meses antes del 25 de diciembre, según explican desde el consistorio italiano. De esta manera se obtuvo el Año Pisano ab Incarnatione Domini (o Christi). El documento más antiguo del que se tienen registros data del año 985 d.C, añaden.

Esta fecha de inicio del año permaneció vigente durante siglos también en las tierras pertenecientes a la República de Pisa en aquella época: la costa entre Portovenere y Civitavecchia, Gorgona, Capraia, Elba, Pianosa, Córcega, Cerdeña, Baleares, Gaeta, Reggio Calabria, Tropea, Lipari, Trapani, Mazara, Túnez, Argelia, Egipto, Palestina, Siria, la ciudad de Azov y Constantinopla. Y este calendario pisano se mantuvo hasta el 20 de noviembre de 1749, cuando el Duque Francisco I de Lorena decretó que todos los territorios toscanos debían adoptar el calendario gregoriano a partir del 1 de enero de 1750.
Pese a que formalmente el calendario pisano ya no tenga ninguna validez administrativa, los vecinos de esta ciudad italiana no dejan de reivindicar una tradición que les hizo únicos durante muchos siglos.
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