UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.
El pueblo palestino de An-Nu’man bajo amenaza de demolición israelí

Imagina vivir en una casa donde debes registrar cada entrada y salida, donde está prohibido recibir visitas, incluso de familiares. Comprar lo más básico para tu hogar se vuelve un proceso complicado, con permisos e inspecciones. Y además de todo esto, llega una orden para demoler todas las viviendas de tu pueblo, el lugar donde has vivido toda tu vida y has construido tus recuerdos.
Esta es la situación en el pueblo de An-Nu’man, que forma parte del distrito de Belén en Cisjordania. La Autoridad Palestina lo reconoce como parte del distrito de Belén, ya que se encuentra en Cisjordania y todos sus habitantes tienen documentos de identidad palestinos, como el resto de los residentes de la zona. Sin embargo, las autoridades israelíes consideran que está dentro de los límites municipales de Jerusalén, lo que obliga a sus residentes a pagar altos impuestos al municipio de Jerusalén, bajo ocupación israelí, aunque no pueden moverse libremente por la ciudad y no reciben ningún servicio municipal. Las mismas autoridades que les cobran impuestos son las que amenazan con demoler todas las viviendas del pueblo, sin excepción.
El pueblo está separado del resto de Belén por un puesto de control militar israelí, solo se permite la entrada a quienes viven allí. Incluso si eres familiar de alguien y quieres visitarlo, está prohibido, según algunos residentes.
Un vistazo al pasado
Jamal Al-Darawi, presidente del consejo del pueblo de An-Nu’man, explica que se trata de una aldea palestina ubicada al este de Belén y al sureste de Jerusalén. Israel la ocupó en 1967. La población actual es de aproximadamente 170 personas debido a las severas restricciones y la prohibición de construcción desde 1993. La aldea abarca unas 2.000 dunams, unos 2 kilómetros cuadrados y está situada cerca de un asentamiento israelí.
Jamal Al-Darawi describe cómo era la vida antes: “Solíamos vivir en paz, la gente construía sus casas como en cualquier otro lugar, hasta que en 1993 todo cambió. Nos sorprendió la llegada de representantes del municipio de Jerusalén (israelí), informándonos de que toda construcción estaba estrictamente prohibida porque el área estaba dentro de los límites municipales de Jerusalén (…) Históricamente, nuestro pueblo ha sido parte de Belén, y recibimos servicios de la Autoridad Palestina o del distrito de Belén, por lo que seguimos formando parte de él”.
Antes, los estudiantes del pueblo asistían a escuelas en Jerusalén debido a su cercanía, en aldeas como Sur Baher y Umm Tuba. “Ahora, estas áreas están separadas de los residentes de An-Nu’man y no podemos acceder a ellas. Nosotros tenemos documentos de identidad palestinos, aunque nos consideran parte de Jerusalén”. Destaca la contradicción: “Si queremos construir, somos parte de Jerusalén; pero si queremos ir a Jerusalén a estudiar, somos palestinos de Cisjordania con documentos palestinos”.
Las autoridades israelíes han ido restringiendo cada vez más a los residentes de An-Nu’man. En 2022, la única vía de acceso al pueblo fue cerrada con la construcción del muro, dejando a la aldea completamente aislada. Gracias a esfuerzos legales de abogados y activistas, la construcción del muro se detuvo temporalmente, pero en 2006 el tribunal israelí permitió reanudar su construcción. Se construyeron carreteras exclusivas para colonos, y ahora los residentes solo pueden entrar y salir del pueblo a través del puesto de control “Mazmorya”, donde son sometidos a exhaustivas revisiones. “Registran nuestros nombres, números de vehículos y otros datos personales”, relata Al-Darawi, señalando que esta situación no es aislada y afecta también a otras aldeas.
Pagar impuestos a Israel o perder la propiedad
En 2019, las autoridades israelíes emitieron nuevas notificaciones obligando a los residentes a pagar impuestos municipales, bajo el argumento de que viven en “Jerusalén”. Se les exigió el pago, a pesar de que el municipio de Jerusalén no les proporciona ningún servicio y tienen prohibido el acceso a la ciudad.
A finales de 2023, el tribunal municipal de Jerusalén dictaminó que los habitantes debían pagar este impuesto o sus propiedades serían confiscadas. “Nos obligaron a pagar grandes sumas de dinero de golpe, tratándonos como si tuviéramos ingresos similares a los de un israelí en Tel Aviv, a pesar de la enorme diferencia de salarios entre israelíes y palestinos”. No se les permitió apelar ni reducir los montos adeudados.
Hace dos meses, los residentes de An-Nu’man recibieron órdenes de demolición para todas sus viviendas, incluyendo aquellas construidas en 1946, antes de la creación de Israel. Se alegó que eran “construcciones ilegales”, como si en ese momento los habitantes hubieran tenido que prever la futura ocupación israelí y obtener permisos de construcción de ellos.
Los residentes, con la ayuda de un abogado, lograron frenar temporalmente el proceso de demolición mientras presentan pruebas de su presencia histórica en la zona. “Estamos en un proceso legal, pero no sabemos si lograremos impedir la demolición de nuestras casas”, comenta Ibrahim Al-Darawi, otro residente.
La situación es devastadora: “Sentimos angustia e incertidumbre. ¿A dónde vamos a ir?”.
En An-Nu’man, los servicios esenciales están bloqueados: no entran camiones de basura, ambulancias, ni cuerpos de emergencia. Los residentes deben quemar la basura, lo que genera contaminación y enfermedades. Si hay un incendio, deben apagarlo con métodos tradicionales. Si alguien enferma, debe ser trasladado en un vehículo privado, siempre registrado en el puesto de control.
El acceso a veterinarios también está restringido. Los residentes no pueden llevar animales a vacunarse fuera del pueblo, porque no se les permite regresar con ellos.
“Aquí siempre somos sospechosos. Nos controlan en cada paso y nos tratan como criminales en los puestos de control. La opresión es constante”, así resume Al-Darawi la vida en la aldea.
La población de An-Nu’man es un ejemplo de cómo la población palestina sufre las consecuencias de la ocupación. De la misma manera, la opresión de las fuerzas israelíes y colonos afectan a la población refugiada de Palestina que lucha para que se respeten sus derechos. En la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina, UNRWA, los servicios de protección se basan en conseguir que los refugiados y refugiadas de Palestina tengan acceso a sus derechos, incluido el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a la vida familiar, el derecho a la no discriminación, el derecho a no ser arrestado arbitrariamente y otros derechos clave bajo el derecho internacional.
Sobre este blog
UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 5 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.