El consejero de Urbanismo de Zaragoza ignora si sigue el derribo del Jesús y María pese a las pruebas admitidas por el TSJA

A pesar de las tres medidas periciales aceptadas por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) respecto al derribo del antiguo colegio Jesús y María de Zaragoza, el consejero de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Víctor Serrano, desconoce si esta demolición sigue en pie y sostiene que “a fecha de hoy no hay una orden de paralización del derribo”. El TSJA ha aceptado tres informes propuestos por la Asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), y otra pericial requerida al Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, para analizar el valor patrimonial de centro.
Serrano ha explicado que la demolición se inició en enero, que el porcentaje de derribo “ronda entre el 75% y el 80%” y que el Consistorio va a esperar a las indiciaciones de la asesoría jurídica para tomar una decisión respecto al inmueble. A pesar de lo que se ha demolido, desde Apudepa sostienen que se mantienen “en pie el destacado inmueble del gran vestíbulo con sus recibidores, incluida su escalinata y porche de acceso, en ladrillo rojo y piedra de negra de Calatorao”, que da la calle Hernán Cortes, pero “en este mes de marzo lamentablemente ha tenido lugar el derribo del colegio-residencia, la capilla y el refugio antiaéreo”.
Ante el acuerdo para el derribo del antiguo colegio-residencia, la asociación planteó un recurso contencioso-administrativo, con el objetivo de preservar “el valor arquitectónico del destacado arquitecto catalán Isidre Puig Boada (1891-1987)”. Parte del patrimonio que Apudepa quería mantener ya ha sido derruido.
Ahora, sin embargo, el TSJA -en un auto suscrito por el presidente de la Sala de lo Contencioso, Juan Carlos Zapata- autoriza las mencionadas periciales y la entrada en el Colegio Jesús y María para examinar el inmueble y emitir los correspondientes informes en el plazo de 30 días. Frente a esto, cabe recurso de reposición.
La edificación del Jesús y María data de los años cuarenta e hizo el papel de colegio hasta 1995, cuando sus ocupantes lo abandonaron. La propiedad cambió de manos entonces hasta llegar a Bilbao Patrimonial S.A, actualmente Wilcox. En el año 2020, esta compañía reactivó los suelos y propuso al Ayuntamiento –entonces ya con el PP al frente, aunque en coalición con Ciudadanos– una recalificación para construir 170 viviendas libres. A cambio, la promotora levantaría –llave en mano– un centro cívico, el equipamiento más demandado por los vecinos, y el Consistorio recibiría viales y zonas verdes. Se negoció también un parking público subterráneo para satisfacer otra necesidad en el barrio.
La propuesta fue rechazada, pero, en vez de retomar la negociación, el Ayuntamiento optó por la vía contraria: tramitó primero la recalificación del terreno, que pasaría de educativo a residencial, y siguió negociando después. En marzo de 2023, el planeamiento urbanístico vio la luz. A cambio de las 160 viviendas, la promotora se comprometía a construir un centro cívico valorado en 6 millones de euros, más las necesarias cesiones para viales y las plazas de parking correspondientes a los pisos. Se dejaba a su vez la puerta abierta para un aparcamiento subterráneo público, posibilidad mencionada de forma repetida por el consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano.
El acuerdo está cuantificado en 6 millones de euros, pero no con lo que se había planteado todo este tiempo. Así, Wilcox se compromete a aportar 3,4 millones de euros en metálico más otros 2,5 millones en forma de suelo: una parcela en Las Fuentes para zona verde, otra entre este barrio y San José –donde el Ayuntamiento acometerá una promoción de viviendas en alquiler– y una tercera en el propio terreno de Goya en el que debe ir el equipamiento público. Pero sin equipamiento público, ya que la construcción del inmueble corre a cargo del Consistorio.
Serrano ha destacado que ninguna asociación ni partido político recurrió la licencia de derribo, aprobada a finales de verano de 2024. “Cuando también Apudepa solicito la inclusión de este edificio en el catálogo de protección municipal con los informes tecnicos correspondientes y los integrantes de patrimonio decidieron no catalogar tampoco fue objeto de recurso”. También ha reiterado que “en 29 años nadie ha incluido a este inmueble en su catálogo de bien protegido”.
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