Espacio de opinión de Canarias Ahora
La amenaza de Disa

En la caótica y lenta transición a las renovables de Canarias, empresas como Disa han puesto huevos en las cestas de las dos agendas contradictorias del Gobierno canario; por un lado, tiene una presencia destacada en el Proceso de Concurrencia competitiva ofertando 23 grupos térmicos de gas apostando con ello por seguir anclados a los combustibles fósiles, y por otro, se suma a la transición por proyectos de renovables.
En cuanto al Gobierno de Canarias, más le valdría la pena definir de una vez su posición en la transición, pues esta confusión de agendas podría acabar como el rosario de la aurora. Un escenario ciertamente distópico pero no descartable sería que la devastación de la vida en las islas provocada por el calentamiento global viniera acompañada de instalaciones de renovables abandonadas por la escasa rentabilidad provocada por los vertidos inevitables si se sigue optando por la térmica como generación de tipo A, como se desprende del avance del Proceso de Concurrencia Competitiva en lugar de por centrales de bombeo reversible.
Pero centrémonos en el personaje del Dr. Jekyll de la dual personalidad de la Consejería Transición Energética con respecto a la transición. Una de las medidas estrellas del reciente cambio de la Ley del Cambio Climático del Gobierno canario ha sido la propuesta de participación de un 20% de entidades y otras posibles inversiones locales en los proyectos futuros de renovables. No cabe duda de que la iniciativa suena bien y que la pretensión es loable, se trataría de hacer frente a una de las críticas que se le hacen a las renovables, aquella que según la cual son las grandes empresas y multinacionales las que se benefician del negocio de las renovables, como si fuera un fenómeno novedoso con respecto al resto de sectores económicos. Nosotros no estamos de acuerdo con este enfoque de los insaciables críticos de las renovables. No nos parece razonable que se le suba a las renovables el listón de condicionantes, como este que nos ocupa de la exigencia del 20%, cuando no se hace con cualquier otro tipo de actividades económicas más impactantes social y medioambientalmente, y, sobre todo, menos urgentes. Porque lo que por encima de todo exige Salto a la Transición ecológica a la Consejería de Transición ecológica es PREMURA EN LA IMPLANTACION DE LAS RENOVABLES. Sin entrar en el fondo de la discusión, consideramos que los beneficios de las renovables son importantes para el bien común sean quienes sean sus detentadores, más allá de que veamos con buenos ojos la presencia del sector público en la actividad de las renovables para garantizar que la transición llega a buen término.
El envite contundente que se permite Disa, si bien refleja el desprecio y su falta de compromiso con el proceso colectivo de transición a las renovables, por otro nos hace pensar que la confección de la medida de la participación local del 20% no ha sido la mejor posible. Todas las salvedades que presenta Disa apelan a la libertad de empresa, un principio heredero no precisamente de la Ilustración sino de la penetración paulatina del capitalismo en nuestra sociedad, pero que su presencia en la Constitución la convierte en elemento invariable a corto y medio plazo, que son los plazos en los que no tiene otro sentido llevar a cabo la implantación de las renovables. La transición a las renovables la llevaremos a cabo con la planificación del Estado pero en el contexto de las economías capitalistas en que vivimos. Porque no es realista cambiar este marco previamente por la urgencia que requiere la Transición.
En resumen, esperemos que esta dura reacción de Disa ayude al Gobierno canario a saber quiénes son y no son sus aliados en la transición y, sobre todo, que este envite, se resuelva de la forma que se resuelva, no sea motivo para retrasar ni en un minuto la implantación de las renovables.
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