Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
Gorda no es un insulto

La opresión que sufren las personas gordas no es la obesidad, sino la gordofobia. “Gordo”, pero sobre todo “gorda”, es un adjetivo que en lugar de apelar únicamente a la condición física de una persona se ha convertido, para muchas mujeres —y también hombres— en una tortura psicológica en forma de insulto o chiste malo.
Que algunas personas se tomen su condición física con humor no significa que otras no sufran profundamente por esa misma condición. La gordofobia es una problemática social que afecta a miles de personas. Por ello, desde las instituciones públicas no podemos resolverlo con discursos políticamente correctos en los que todo se soluciona, de manera mágica, con un enfoque superficial de respeto a la diversidad. A menudo, en ese reconocimiento generalista de la diversidad comienza y termina el compromiso ético y político institucional, cuando lo que realmente se necesita es abordar e incidir de manera directa en las diferentes problemáticas sociales que queremos transformar.
Desde esta lógica, la gordofobia, como el racismo o el machismo, es un sistema de opresión en las sociedades occidentales, que sitúa a las personas gordas en una situación de desventaja, de injusticia y de exclusión. No es suficiente con reconocer la diversidad de nuestra sociedad, tenemos la obligación de enfrentar directamente los sistemas de opresión; y esto significa adoptar medidas concretas contra la gordofobia.
En este sentido, desde Elkarrekin Podemos presentamos el mes pasado una propuesta en el pleno municipal del Ayuntamiento de Bilbao para que, por lo menos, se comience a desmontar la falacia de la obesidad como una preocupación de salud pública. Cada 4 marzo algunos conmemoran el Día de la Obesidad, una convocatoria que no la lidera ni las Naciones Unidas ni la Organización Mundial de la Salud, sino que está orquestada, y es fácil de contrastar, por la Federación Mundial de la Obesidad, que es simple y llanamente un ‘lobby’ de una parte de la gran industria farmacéutica y dietética.
A modo de ejemplo, nuestro representante estatal en dicha Federación Mundial, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, es básicamente una franquicia del Federación Mundial, en este caso, subvencionada y controlada por Novo Nordisk Pharma, empresa explotadora del famoso y lucrativo medicamento 'ozempic'. Los otros padrinos de esta Sociedad Española de Obesidad son la empresa de productos dietéticos PronoKal Group, la farmacéutica norteamericana Lilly y el Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida. Como se puede ver, hablamos de empresas que no destacan precisamente por defender la salud pública o por ejercer un trabajo desinteresado por el bienestar de las personas.
Por ello, es urgente que desde las instituciones públicas hagamos un análisis crítico de la situación, enfrentando la gordofobia, defendiendo la dignidad humana y, sobre todo, señalando sin miedo, la importancia de enfrentar el negocio que alimenta sin escrúpulos el estigma de la obesidad. Porque no todas las empresas o negocios son iguales. Hablamos de señalar a las empresas que se lucran sin ninguna responsabilidad social, engordando estigmas y alimentando traumas.
Debemos ser más conscientes de la opresión de la gordofobia y esto no es ninguna exageración, sólo hay interactuar en redes sociales o medios de comunicación para darse cuenta de esta problemática; de cómo se utiliza la gordura para presionar estéticamente o atacar psicológicamente, sobre todo a mujeres y niñas, que son quienes más sufren en sus carnes y en sus mentes las normas sociales de belleza.
Afortunadamente, y por unanimidad, nuestra propuesta salió adelante, y nos sentimos orgullosas de poder confirmar que Bilbao diseñará y activará una campaña de sensibilización contra la gordofobia. Esta campaña podría comenzar resignificando el 4 de marzo como el Día Internacional contra la Gordofobia, mediante una campaña municipal que muestre socialmente que el problema que sufren las personas gordas no es la obesidad, sino la gordofobia. Una campaña que en su diseño deberá superar el enfoque naíf de la diversidad y enfrentar activamente la discriminación por peso que se cuela en las instituciones públicas, en las aulas, en el trabajo, en la moda y en todos los ámbitos de la sociedad. Para entender de una vez que gorda o gordo no es un insulto. Porque ya basta de violentar nuestros cuerpos en nombre de la salud.
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