Desahuciada la mujer que ocupó con sus dos hijas una vivienda pública en Cádiz

Tamara Manzano se ha pasado la noche limpiando una casa que nunca fue suya. La ocupó hace un año cuando, desesperada por no encontrar otra vivienda, supo que este piso, justo debajo del de su madre, se había quedado vacío. Allí ha permanecido hasta esta mañana junto a sus dos hijas, de 13 y 15 años. Sin luz, sin agua, con un cáncer por el que se tendrá que operar este mes, con los desbarajustes de una vida marcada por la violencia machista.
Tamara sabía que tenía que irse este martes. Así lo decía la orden de desahucio que le llegó hace varias semanas. Y ella no se resistió. A las diez en punto, después de haber estado barriendo el día anterior, abrió la puerta a los que llamaban y se marchó. Se ha ido sin saber seguro dónde dormirá.
Según ha contado ella misma, el día que ocupó la casa llamó a la empresa municipal de vivienda, Procasa. Ese piso, ubicado en el barrio de Guillén Moreno, está en el octavo de un edificio donde esta empresa pública dependiente del Ayuntamiento de Cádiz tiene varias propiedades para alojar a personas en situación de extrema vulnerabilidad. Tamara está en esta situación. Pero por delante de ella había otras 100 personas. “He ocupado esta vivienda”, dice que dijo cuando llamó a Procasa. Y los técnicos municipales iniciaron el proceso para desahuciarla. El proceso que terminaba este martes a las 10 de la mañana.

El Ayuntamiento, acusado de actuar “con crueldad”
Tamara Manzano ha pasado todos estos meses de incertidumbre sabiendo que había cometido un acto ilegal. Pero, debido a su situación de vulnerabilidad extrema, todos los colectivos que la han asesorado daban por seguro que el Ayuntamiento de Cádiz –gobernado por el PP– no actuaría contra ella hasta no tener una alternativa para ella y sus hijas.
No ha sido así. La mujer ha tenido que irse, sin saber seguro dónde podrá seguir viviendo a partir de esta noche. El portavoz de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, Rafael Lara, ha acusado al gobierno municipal y al juzgado que ha ordenado el desahucio de actuar “con crueldad” contra ella. “Llevarla por la vía penal, dejarla en la calle, con multa, posibilidad de cárcel, antecedentes penales a una mujer en su situación nos parece demasiado cruel”, ha lamentado en las puertas de un edificio custodiado por la Policía.
Este colectivo ha estado hablando con el Ayuntamiento en las últimas horas para tramitar una ayuda al alquiler para Tamara. Hay un piso de un particular disponible, pero necesita un aval que se estaba resistiendo hasta esta mañana. “Hay una casa en el centro donde puede vivir de momento, pero necesitamos algo más de tiempo, estamos en ello”, ha explicado Lara.
Cien familias por delante
Tamara ha salido del edificio entre lágrimas, entre los gritos de sus familiares y vecinos, que la han apoyado como han podido. Unos lamentaban que no se hubiese atrincherado en la casa. Otros clamaban contra los políticos que no han hecho nada por evitar que se quedara sin vivienda. Otros la animaban a ocupar cualquier otra casa vacía. Otros insultaban a la Policía o a los técnicos de Procasa que han supervisado la operación de entrega de la vivienda y la colocación de una alarma y una puerta antiocupación.
El Ayuntamiento ha insistido en los últimos días en que ha hecho lo que marca la ley. El alcalde, Bruno García, en sus últimas comparecencias públicas, cada vez que se le ha preguntado por este caso, ha recordado que por delante de Tamara hay otras cien familias a las que los técnicos, con criterios objetivos, han situado por delante de ella para obtener una vivienda pública. Los trabajadores de Procasa presentes en el desahucio también han justificado esta actuación: “No se puede hacer lo que ella ha hecho. Tendría que haber presionado de otra manera. En esa casa debía estar una familia que estaba por delante de ella. Les ha birlado ese derecho”, han argumentado tras ser atacados verbalmente por los presentes.
¿Hay alguien en una situación peor en Cádiz que una mujer víctima de violencia de género, con dos hijas menores a su cargo, enferma de cáncer pendiente de una operación en abril y sin posibilidades económicas de acceder a una vivienda? La respuesta de Procasa es que sí. Al menos, 100 por delante de Tamara. Por detrás, más de 5.000 personas, en una ciudad de 110.000 habitantes. “Hay gente que no tiene nada, gente que está en condiciones muy jodidas”, dicen desde la empresa municipal. Por eso argumentan que la ocupación que ha protagonizado Tamara ha sido un error, aunque durante un año le haya dado un techo que no tenía.
El Ayuntamiento ha recordado que Tamara no se quedará en la calle. Hay un protocolo para este tipo de casos que permite pasar unos días en una pensión, además de que recuerda que cuenta con el ofrecimiento de un particular para que pueda alquilar un piso en el casco antiguo, siempre que consiga un aval. La vivienda que ha dejado vacía Tamara se la quedará alguien que esté en los primeros puestos del registro municipal de demandante de viviendas. Se la encontrará recién barrida y con una puerta nueva.
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