Las universidades europeas ofrecen 'asilo científico' a los investigadores de EEUU que huyen de los recortes de Trump

En el mercado laboral belga apareció recientemente una oferta de trabajo poco habitual: prometía ausencia de “censura” e “interferencias políticas”, lo que daba una pista del público objetivo: investigadores estadounidenses con ganas de escapar de los recortes de financiación y las imposiciones ideológicas del Gobierno de Donald Trump.
“Creemos que es nuestro deber salir en ayuda de los colegas estadounidenses”, explicó Jan Danckaert, rector de la Vrije Universiteit Brussel (Universidad Libre de Bruselas), que ha creado 12 plazas posdoctorales para investigadores internacionales. La institución se fundó en 1834 para proteger el conocimiento de la intromisión de Iglesia y Estado.
“Las universidades de EEUU y sus investigadores son las mayores víctimas de estas interferencias políticas e ideológicas”, señaló Danckaert en un comunicado, que añadió: “Están viendo esfumarse millones [de dólares] de financiación por motivos ideológicos”.
La universidad es una de varias en Europa que han empezado a reclutar activamente a colegas estadounidenses, a los que ofrecen un refugio del que protegerse de la persecución que el Gobierno de Trump está llevando a cabo en el mundo académico.
El ataque de Trump a los investigadores, emprendido tras su toma de posesión a finales de enero, tiene múltiples vectores. Las medidas para recortar el gasto público han dejado en el alambre a miles de trabajadores, que se enfrentan a despidos colectivos en instituciones como la NASA, el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades o la Oficina Nacional para la Administración de los Océanos y la Atmósfera, la principal encargada en el país de los estudios sobre el cambio climático. El gobierno ha puesto en la diana al wokismo y, al mismo tiempo, ha querido erradicar la financiación de todo estudio que aborde la diversidad, algunos tipos de vacunas y cualquier mención de la crisis climática.
La directora del prestigioso Institute Pasteur de París, Yasmine Belkaid, informó de que están tratando de reclutar personal de la otra orilla del Atlántico para trabajar en campos como las enfermedades infecciosas o el origen mismo de las enfermedades.
“Todos los días recibo solicitudes de gente que quiere volver: franceses, europeos y hasta estadounidenses que ya no creen poder seguir investigando o temen no poder hacerlo libremente”, declaró Belkaid al diario galo La Tribune. “Es triste, pero no deja de ser una oportunidad”, reflexionó.
Esta sensación la comparte el ministro francés de Enseñanza Superior e Investigación, Philippe Baptiste, en una reciente carta en la que llamó a las instituciones investigadoras a enviar propuestas sobre cómo atraer talento de EEUU. “Muchos investigadores reputados se plantean su futuro en EEUU”, dijo, para añadir: “Es natural que queramos acoger a algunos”.
Al sur de los Pirineos empiezan a registrarse iniciativas similares. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, presentó este lunes el programa Catalonia Talent Bridge, dotado con 30 millones de euros y con el objetivo declarado de captar talento estadounidense. “En Catalunya queremos acoger y queremos ofrecer oportunidades al personal investigador que hoy puede ver amenazada su libertad académica y su futuro profesional en Estados Unidos, y el mensaje es nítido y es claro: si alguien siente que no le dejan desarrollar su talento puede venir a Catalunya”, aseguró.
El ministro de Educación de Países Bajos, Eppo Bruins, indicó por su parte la semana pasada que planeaba poner en marcha rápidamente un fondo para atraer investigadores al país. Estará abierto a todas las nacionalidades, pero Bruins aludió veladamente a las tensiones que se están produciendo en la esfera académica de EEUU. “Actualmente hay una gran demanda mundial de talento científico internacional de primer nivel”, escribió en una misiva remitida al parlamento. “Al mismo tiempo, el clima geopolítico está cambiando, lo que incrementa la movilidad internacional de los científicos”, advirtió. “Varios países europeos están respondiendo a esto con esfuerzos por atraer talento internacional. Quiero que Países Bajos esté a la vanguardia de estos esfuerzos”, propuso a continuación.
El plan neerlandés llegó después de que la universidad francesa de Aix-Marseille estableciese un programa —titulado Lugar seguro para la ciencia— que reservó financiación para más de una docena de investigadores estadounidenses durante tres años.
“Ojalá no tuviésemos que hacerlo”, lamentó el presidente de la universidad, Éric Berton. “No buscamos atraer investigadores, pero nos indigna lo que está pasando y nos pareció que nuestros colegas de EEUU están sufriendo una catástrofe... Quisimos ofrecerles una especie de asilo científico a aquellos a los que se les están coartando sus investigaciones”.
Pasadas dos semanas desde el lanzamiento del plan, ya había recibido unas 100 solicitudes a cargo de investigadores de Yale, la NASA o Stanford. La universidad recibe 10 propuestas cada día, dijo Berton. Muchas de ellas, de especialistas en el estudio del clima, la salud o las ciencias sociales.
Berton manifestó que espera que las universidades europeas se sumen a la iniciativa de dar refugio a los investigadores. “Creo que tenemos que ser conscientes del momento histórico que vivimos y de las graves consecuencias a largo plazo que esto puede acarrear”, avisó. “Europa debe estar a la altura”, añadió.
La creación de las 12 plazas posdoctorales en la VUB también pretendió poner de manifiesto el impacto global de la campaña persecutoria de Trump. La universidad participaba en dos proyectos de investigación —uno sobre la desinformación entre los jóvenes y el otro, sobre el diálogo transatlántico entre EEUU y Europa— que se cancelaron por “cambios en las prioridades políticas”, informaba la oferta laboral.
La decisión de crear las plazas también fue un acto de autoafirmación para esta universidad bruselense; en una entrevista en Fox News en 2016, Trump había caracterizado Bruselas como un “infierno” en el que los inmigrantes no se integraban. “Esa afirmación generó muchas reacciones emocionales en Europa, lo que dota de un significado adicional a la iniciativa de la VUB”, razona la institución.
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