Rafa Blázquez: “La vivienda ha pasado a ser un objeto de especulación”

Cuando hace casi catorce años estalló el movimiento social del 15M, Rafa Blázquez estuvo en la gestación del grupo que iba a trabajar sobre el derecho a la vivienda y, desde entonces, ha sido parte activa y visible de la Plataforma 15M Stop Desahucios Córdoba. La experiencia en estos años le ha servido para conocer de primera mano cómo el drama de los desahucios llegaba a las puertas de hasta 3.000 familias atendidas por la plataforma en este tiempo, pero también para comprobar cómo ha evolucionado la situación de la vivienda en la ciudad, virando hacia convertirse en un problema acceder a ella.
Con un curriculum que ocupa casi toda su vida como parte de movimientos sociales, ecologistas y vecinales, entre otros, radiografía en esta charla con Cordópolis cómo el acceso a una vivienda se ha convertido en un muro infranqueable para muchos jóvenes y familias en la actualidad. Y apunta directamente a las causas que han generado un problema en lo que la Constitución establece como un derecho: una vivienda digna.
Blázquez abunda en esta entrevista sobre el mercado inmobiliario, los precios del alquiler, los fondos buitre y la especulación, pero también sobre las viviendas turísticas en una ciudad como Córdoba, sobre el papel de las administraciones y su falta de políticas de vivienda, y de quiénes tienen realmente el poder sobre ellas. Y, junto a ello, sobre cómo ese escenario, en el que acceder a una vivienda de alquiler o compra por un precio adecuado es una utopía para gran parte de la población, está desgarrando a varias generaciones.
PREGUNTA. De un tiempo a esta parte, en cualquier conversación familiar o con amigos surge el problema del acceso a la vivienda y los precios… ¿Cuál es su radiografía general de la situación actual?
RESPUESTA. Yo puedo hablar, sobre todo, de la situación de Córdoba, que se parece mucho a lo que pasa en el resto del país. Básicamente, lo que pasa es que la vivienda ha dejado de ser un derecho y, ahora mismo, es un objeto de especulación. Justamente, la Constitución en el artículo 47 dice que es un derecho y que no se puede especular y que los poderes públicos tienen que hacer todo lo posible para que no se haga especulación con el suelo y con la vivienda. Pero eso es justamente lo que más se ha hecho con la vivienda.
Ese es el marco. Y dentro de ese marco, una cosa de las que pasa es que tenemos un parque público de viviendas absolutamente insuficiente. En España estamos hablando de un 2% de parque público de vivienda y eso es cinco veces menos de lo que ocurre en Europa. Y, junto a eso, resulta que vivimos en una ciudad -como pasa en otras ciudades, pero más que en esta en muy pocas-, que tenemos 3.000 viviendas turísticas, que ahora mismo tienen capacidad de alojar a más de 15.000 turistas, de tal manera que las viviendas turísticas se han convertido ya en el principal alojamiento por encima de los establecimientos hoteleros.
Ese fenómeno ha ido creciendo a razón de que cada día se perdían dos viviendas y pasaban a ser turísticas. Dos viviendas al día. Hace un año, el responsable municipal de Turismo del Ayuntamiento decía que eso era un ‘crecimiento sostenible’. Esa es la idea de sostenibilidad que hay en el Ayuntamiento de Córdoba. Evidentemente, esto no es sostenible; es absolutamente insostenible. Si tenemos un problema de vivienda y hay una parte de viviendas que se van perdiendo, eso es algo muy grave.
Junto a eso, hay otra que es que hay una parte muy importante de las viviendas que están vacías. En Córdoba se estima que pueden ser hasta 30.000 viviendas; eso es el 20% de las 152.000 que tenemos.
Luego, pasa otra cosa también, y es que miles de viviendas -en Córdoba se sabe que son más de 20.000 viviendas-, están en manos de grandes tenedores, es decir, de personas físicas o jurídicas que tienen más de cinco viviendas. En España son más de un millón de viviendas las que están en manos de grandes tenedores.
P. Además se suma el poder adquisitivo medio que hay en Córdoba para acceder a una vivienda.
R. Claro, todo eso va configurando el escenario. Y en Córdoba nos encontramos también que esta provincia tiene la cuarta tasa de paro más alta del país, un 18%. Ese es otro factor. Y pasa también que en Andalucía, la vivienda tanto en compra como en alquiler ha subido este año pasado un 10%, que es el doble de la inflación, y el alquiler en Córdoba ha subido un 15%, el triple de la inflación.
Todo eso hace un cóctel que genera muchos problemas. Uno de ellos es que tenemos 7.000 personas registradas como solicitantes de vivienda, que no son 7.000 personas solo las que quieran una vivienda, hay muchas más, pero esas son las que se han registrado.
Y tenemos un grupo de población importante que está amenazada de desahucio. Son gente trabajadora, trabajadores precarios, autónomos o en paro, y que están amenazados de desahucio o van a estarlo. Es una situación angustiosa.
Luego, tenemos un sector de la población que no van a desahuciar porque no tienen vivienda, pero que quiere acceder a una vivienda, como por ejemplo pasa con la gente joven. Una persona joven que quiera independizarse y que quiera acceder a un piso de alquiler, pues tiene un problema muy serio.
Todo ese cóctel es una situación tremendamente dura. Para el alcalde de Córdoba, en las declaraciones que hizo hablando del estado de la ciudad, su frase respecto a la vivienda era que ‘la vivienda iba bien’. A continuación, decía: ‘Pero bueno, vamos a hacer esto, lo otro y lo de más allá’. Pero la parte primera del análisis es decir que va bien. Bueno, pues si pensamos que va bien, va a ser muy difícil que las medidas sean realmente valientes y realmente cambien la situación.
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El 50% de los inquilinos está en riesgo de pobreza
P. Usted conoce bien la situación de la vivienda en Córdoba, ha sido cara visible de Stop Desahucios desde su fundación. ¿Qué le motivó a hacer algo para que no haya gente que no tenga vivienda?
R. Bueno, uno estaba ya en los movimientos sociales desde siempre. Desde niño estaba en asociaciones juveniles, con gente conocida en Córdoba como el amigo Juan Andrés de Gracia (el actual presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano) y luego en movimientos de objeción de conciencia, movimientos ecologistas, movimientos vecinales… Cuando se acercó el 15M, yo donde más estaba era en el movimiento vecinal con la Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara, con la que sigo colaborando de alguna u otra forma. Y, entonces, pasó lo que pasó, que era una convocatoria cuando veníamos de esa crisis financiera por la explosión de la burbuja inmobiliaria de 2008. Se hizo una convocatoria que tenía que ver con eso y con otras cosas, pero que fue el detonante para que pasara algo, para que por fin pasara algo, en una situación en la que se estaba rescatando a la banca y desahuciando al obrero, que es lo que dicen nuestras camisetas: ‘Rescatan al banquero, desahucian al obrero’.
Entonces, surge ese movimiento de movilización que, incluso desde nuestro país contagia a otros países también y, en el seno del 15M, pues se mantiene un pulso para decir: Aquí hay que iniciar un cambio de rumbo, como sea. Y dentro de todas las luchas que se llevaban, un grupo de personas que estábamos en la comisión de acciones pensábamos que era justamente la lucha por el derecho a la vivienda una de las luchas clave que tenía que marcar todo el movimiento. Pensamos que tenía que haber un grupo de trabajo específico dentro del 15M que trabajase eso. Pues bueno, lo pusimos en marcha y salió como grupo de trabajo y, a lo largo del tiempo, vemos que es de lo que más ha perdurado de aquel 15M, concretamente la Plataforma 15M Stop Desahucios y los Yayoflautas son las cosas que más han perdurado.
Y pensamos que era importante porque, al tiempo que defendíamos a la gente que peor lo estaba pasando, estábamos haciendo frente a los que estaban saliendo ganando con todo lo que estaba ocurriendo. O sea, hacíamos frente al poder financiero, al tiempo que le echábamos un cable a la gente. Y provocábamos un proceso de empoderamiento, que era una vocación que tenía el 15M.
Tengo que recordar que, lo que pasó a partir de esa crisis, fueron centenares de miles de familias que fueron desahuciadas por los bancos y que se quedaron con una deuda de por vida. Eso fue lo que ocurrió en este país, con la legislación hipotecaria que teníamos. Tremendo. Y esa gente se iba a la calle y se comía sus lágrimas solita y no se enteraba nadie.
Nuestro trabajo ha sido que se visibilizara todo eso y hacerle frente. Nos pareció que eso era una clave, que esa era una lucha clave, y lo seguimos pensando.
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P. ¿Hemos aprendido algo de aquella crisis inmobiliaria del ladrillazo?
R. Pues muy poco, muy poco. Primero, yo creo que hay personas que no van a poder aprender nada, porque tienen una óptica que es una pseudorreligión neoliberal y negacionista de intervenir por parte de las administraciones, y que entienden que lo hay que hacer es que no hay que hacer nada, que la administración no tiene que intervenir en el mercado; que el mercado es quien tiene que regularlo todo.
Había una persona, que yo le he escuchado muchas veces decir esta frase, Federico Mayor Zaragoza, una persona nada sospechosa de radicalidad, y él decía en algunas charlas que le he escuchado: ‘Los que sabemos algo de economía, sabemos que el mercado como tal no existe, es un ente. Lo que existen son los mercaderes’. Pues eso. Cuando tú dices que no quieres intervenir, lo que estás diciendo es que intervengan los mercaderes, que intervengan los financieros, la gente que hace negocio con esto.
Entonces, si no se interviene -que es lo que dice la Constitución que hay que hacer, intervenir-, si no se pone freno y coto a los precios de los alquileres, si no se hace vivienda pública, si no se pone freno a la turistificación y que de una vez no haya más viviendas turísticas… Si no se hace todo eso, pues realmente ocurre lo que está ocurriendo y lo que ocurrió en 2008.
Y, bueno, no es que hayamos aprendido, es que los avances que ha habido en cuanto a legislación, moratorias, códigos de buenas prácticas y todo eso, han sido a base de hacer acciones tras acciones, estar toda la semana en la calle las plataformas y presionando a bancos, a gobiernos y a administración. Entonces, ha habido algunos avances, pero seguimos sin entrar en el meollo de la cuestión.
Y la gente que tiene esa óptica neoliberal, es que no lo va a ver en la vida. Porque entiende que cuanto más negocio se haga, así será. Y eso es lo que está planteando, por ejemplo, en Andalucía, Juanma Moreno. En el planteamiento respecto a vivienda dice: ‘Ya sé lo que vamos a hacer, bajar los impuestos’. Pero bueno, bajar los impuestos para que se puedan hacer mejor las compras, las ventas y demás. Eso no puede ser la clave. Pero ellos no pueden ver que se intervenga, porque parece que va en contra de esa pseudorreligión que tienen.
La moratoria para no tener más viviendas turísticas hay que hacerla en toda la ciudad
P. La realidad que se encuentran muchos jóvenes y familias es que tienen un muro para acceder a una vivienda…
R. Lo tienen muy crudo. Realmente, en Córdoba está la cosa francamente mal. Con la situación de paro que hay, con los salarios que hay establecidos y el precio que están adquiriendo los alquileres, potenciados fundamentalmente por la especulación y porque parte de las viviendas se están perdiendo, la verdad es que está francamente mal. Y, entonces, la gente jo, pues se agrupa y dice: 'Sé que solo no voy a vivir nunca o no sé cuándo, pero nos juntamos unos cuantos'. Pero hasta para unos cuantos la cosa está complicada.
Luego, hay otra tipología de gente, que no son jóvenes, son familias que por la razón que sea tienen que cambiar de vivienda. Y está la cosa muy difícil, francamente mal. Aquí lo vivimos eso cada vez que tenemos asamblea de Stop Desahucios: todas las personas que tienen un problema con la vivienda y que tienen una amenaza de desahucio, pues muchas de ellas querrían cambiar de vivienda, pero no pueden cambiar, no tienen alternativa. Ahora mismo, a plazo corto no se ve un cambio.
P. Lo que parece claro es que el precio de la vivienda y los salarios no están acompasados. Es complicado que una persona pueda vivir sola…
R. Sí, sí. Yo creo que la mayoría de la gente joven ya eso lo tiene casi, casi perdido.
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P. ¿Qué futuro tiene esa generación?
R. El 50% de los inquilinos está en riesgo de pobreza. Eso es así y es un problema tremendo. Y cada día hay menos gente que tiene una vivienda en propiedad. En los dos últimos años, ha disminuido la gente que tenía casa en propiedad un 10%, a favor del alquiler. Pero claro, la mitad de los inquilinos está justamente en esta situación, en riesgo de pobreza.
Eso no va a cambiar mientras no se intervenga y se pongan medidas que acoten precios, se impulsen nuevas viviendas sociales y una serie de cuestiones. Y que no se hagan moratorias respecto a viviendas turísticas para una zona de la ciudad, no; hay que hacerlo para toda la ciudad. Porque, si no, el problema se va a ir a otra parte.
Esto que se venía diciendo que era un ‘crecimiento sostenible’ de viviendas turísticas y no había ningún problema, pero ahora resulta que después de encargar un estudio dicen: ‘Ah pues sí, tenemos 24 barrios que están saturados’, es decir todo el centro y parte de sur. Pues si ahora decimos que se pueden hacer en otro sitio, va a seguir existiendo el problema. Porque la presión para el alquiler -y eso está estudiado por ejemplo por la Universidad de Málaga-, la presión que tiene todo este fenómeno de la vivienda turística en la inflación del precio de los alquileres tiene un papel importantísimo.
Es muy fácil. Hay que decir: ya más no. Vamos a ver cómo nos quedamos con lo que hay, si acaso, pero desde luego, más viviendas turísticas no, ninguna.
Si no se interviene el mercado, los fondos buitre se quedarán con todo
P. De hecho ya se están haciendo en otros barrios.
R. Claro, si ahora se dice 'En la parte saturada no se permiten, pero en el resto de la ciudad sí', pues la presión al precio del alquiler va a continuar igual. Se va a trasladar y va a ser imposible. Y hay barrios como, por ejemplo, Valdeolleros que está clamando para que se declare aquello zona tensionada porque, no está en el mismo centro ni tiene tanta vivienda turística, pero esa gente joven quiere quedarse a vivir en su barrio y resulta que no puede.
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P. ¿La conclusión es que la especulación inmobiliaria ha ganado la batalla?
R. La está ganando, la está ganando absolutamente. Pero lo que está pasando es solo una pequeña parte. Porque, nosotros, desde la plataforma 15M Stop Desahucios hemos visto muy claramente un fenómeno que conviene que la población tenga bien clarito lo que está ocurriendo. Está habiendo una concentración de capital a nivel brutal. Si tuviéramos que elegir solo una frase para decir qué es lo que está pasando ahora en el mundo, es esa la que habría que poner, eso es lo que está ocurriendo.
Y, entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos paramos a contemplarlo y miramos o hacemos algo al respecto? Los negacionistas de la intervención dirán que eso hay que dejarlo hasta que todo sea de uno y ya está. Desde la plataforma, en todos estos años desde 2011, en estos casi catorce años de lucha en Córdoba, ¿qué hemos visto? Pues que, al principio, los agentes desahuciadores eran los bancos. Bancos que eran conocidos, tenían una marca, una oficina, sabíamos dónde estaban… De tal manera que aprendimos cómo presionarles y esos bancos que no querían negociar, tuvieron que negociar, tuvieron que llegar a acuerdos con familias y, la verdad, es que contamos nuestras batallas por victorias. Aquí en Córdoba prácticamente todas las batallas las hemos ganado.
Esos bancos -sobre los que tenemos que recordar que al sistema financiero los rescatamos con un importe de en torno a los 100.000 millones de euros, que destinamos a rescatar al poder financiero, a la estructura financiera-, pues esos bancos se fueron quitando los activos (viviendas) de encima y lo han ido vendiendo a fondos buitre. Fondos buitre que, algunos de ellos tienen como capital seis veces el Producto Interior Bruto (PIB) de España. Seis Españas.
Ahora, a las familias que hoy llegan a la plataforma o a las que han tenido un proceso muy largo y antes era un banco ¿ahora quiénes los quieren desahuciar? Tanto en un caso como en otro, nos encontramos con fondos buitre. Eso que llamamos fondos buitre, con perdón de los buitres, que son un elemento fundamental del ecosistema, pero estos fondos desde luego que no lo son porque no aportan nada, solo especulación.
¿Y quiénes son estos fondos? Pues nos encontramos con nombres como Solvia, Global Pantelaria, Claysburg, Promontoria Lezama, Finsolutia…Toda una maraña entre fondos buitre, gestoras, inmobiliarias, que trabajan entre sí. Una maraña que es absolutamente demencial cuando tú ves cómo están conectados esos distintos fondos, cómo hay personas que están en los distintos consejos de administración de cada una de estas gestoras y demás. Y todo esto tiene una particularidad: es más difícil hacerles presión.
Hemos aprendido muy poco de la crisis inmobiliaria del ladrillazo
P. Porque no los encuentras o es muy difícil encontrarlos para plantearles esa negociación como se hacía con los bancos.
R. Claro. A los bancos ya les teníamos cogida la medida, sabíamos dónde estaban, nos funcionaba muy bien entrar a hacer ruido y obligarlos a negociar. Pero claro, los fondos buitre, como tienen la sede en un paraíso fiscal o tienen aquí la gestora pero en realidad no es el fondo…
Nosotros, desde Córdoba hemos hecho algo que todavía no lo había hecho nadie. Viendo esta situación, buscamos y dijimos: lo que tengan aquí, vamos a ir a por ello. En abril, montamos un microbús y nos fuimos a Madrid para hacer una ruta, hacer una presión en distintas oficinas, similar a lo que habíamos hecho con los bancos.
Es decir, entrar y cuando estábamos dentro, ponernos las camisetas (de Stop Desahucios) y decir: Aquí venimos a esto. Y venimos a negociar, para que con esta persona que queréis echar a la calle, se abra un proceso de negociación. Y contarle a los vecinos que tenían en sus bloques -esos bloques tan lujosos en la calle Serrano o la Castellana allí en Madrid-, pues que tenían a gente que se dedicaban a eso, que hacían negocio con la tragedia de las familias. Y señalarlos.
Es muy difícil, quisimos hacerlo para decir: vamos a empezar a hacerlo, porque tenemos que abrir una brecha, ya que las autoridades no le hacen frente, pues vamos a ir abriendo brecha con esta gente.
Estos fondos buitre, a nivel mundial y a nivel de Córdoba, que tenga claro la gente que si no se interviene se quedarán con todo. Y con todo es con todo. No es solo ya con nuestros cascos históricos, que son la parte más preciada de la ciudad, sino que se quedarán también con nuestros mejores campos de cultivo, que ya está ocurriendo. Las fincas buenas de cultivo tienen detrás fondos de inversión. Y, al final, se quedarán con todo. Si no intervenimos, cuando queramos hacer algo, ya no habrá nada que hacer.
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P. Repasemos el papel de las administraciones en la política de vivienda. En lo local, está el Ayuntamiento con sus competencias, con la empresa municipal de vivienda y la Oficina Municipal en Defensa de la Vivienda. ¿Qué diagnóstico hace del papel que juega?
R. De todo lo que no está haciendo el Ayuntamiento, que es todo, lo de la Oficina Municipal de la Vivienda para nuestra plataforma es particularmente doloroso. Y se lo hemos explicado al alcalde. El papel que jugaba la Oficina Municipal de la Vivienda es el único recurso que ponía el Ayuntamiento para echar un cable a las familias que estaban amenazadas de desahucio. ¿Para qué? Para ayudar en una acción en la que había un diálogo entre familias, plataforma y oficina para poder abrir canales de negociación (con los bancos) y conseguir acuerdos en condiciones. Y lo único que hacía el Ayuntamiento era poner ese recurso. Y ese recurso lo está dejando morir, porque lo está dejando sin personal y, cuando la última persona que quede se jubile, pues no quedará nada.
Y se lo estamos reclamando y exigiendo, porque cumplía un papel muy importante y, ya que no hacía otra cosa, pues eso desde luego era crucial, tener allí a un trabajador público pendiente, que hiciera llamadas, que atendiera y que colaborase en abrir procesos de negociación con las entidades. Eso era clave. Y eso nos duele terriblemente.
Mira, en la ciudad de Córdoba, a la plataforma Stop Desahucios nos han dado todos los premios que había. Nos ha dado la Junta de Andalucía un premio, la Fiambrera de Plata nos lo dieron también, el premio de la Asociación pro Derechos Humanos…. Y nos dieron la Medalla de Oro de la ciudad, que es el premio más importante que puede recibir en Córdoba una organización como la nuestra. Pues mire usted, no me dé premios, lo que queremos es que nos echen un cable. O sea, me da un premio porque estamos ayudando a familias a hacer frente a unos colosos, bancos y fondos buitre... pues póngame gente ahí que nos eche un cable, que si hay negociaciones es mejor hacerlo desde lo institucional y podemos hablar, encontrar soluciones, recursos… Y lo están dejando morir. Eso no tiene perdón.
A nivel local, eso nos duele especialmente. Luego, por ejemplo, sobre Vimcorsa, una cosa son las viviendas que habitualmente hace Vimcorsa y otra son las viviendas públicas de alquiler social. Hay todo un abanico y tienen unas posibilidades. Y luego está el tema de las ayudas a los alquileres. Nosotros siempre lo hemos valorado, incluso participando en la comisión de Vimcorsa respecto a esto cuando hemos podido. Y lo que hemos pedido respecto a las ayudas para el alquiler es que tengan estabilidad en el tiempo y sean ágiles.
Pero, ojo, por mucha ayuda al alquiler, si la familia en cuestión no encuentra vivienda, no se puede ejecutar esa ayuda. No es poner una medida solo, es que tiene que ir acompañada de todas las demás cuestiones.
Para abordar el problema de la vivienda, primero a la gente que tiene vivienda y la quieren echar, vamos a intentar que no la echen. Luego, a la gente que quiera acceder, vamos a intentar que acceda. Tú puedes poner ayudas, eso puede ser una parte. Pero si esas familias no encuentran vivienda, lo tienen muy complicado.
Hay otra cosa que se dejó de hacer y que recientemente, por ejemplo, en Cataluña se ha hecho: llegar a acuerdos con esos pisos que estaban en manos de bancos o de fondos buitre. Aquí en Córdoba se hizo durante un tiempo, llegar a acuerdos y que esos pisos que ya tenían personas viviendo en ellos, pues hubiera un convenio para alquiler social.
Pero para todo eso hay que tener vocación de intervenir. Si tú dices no, yo no voy a intervenir, esto nos va a salir mal. A nivel local, son muchas cosas las que echamos en falta y la perla de la Oficina Municipal de la Vivienda la verdad es que nos duele particularmente.
En Córdoba hay en torno a un desahucio cada día laborable
P. Nombraba antes también al Gobierno de la Junta de Andalucía, que además tiene la Agencia de Vivienda y Rehabilitación (AVRA), para que la construcción de más vivienda social fuera posible…
R. Bueno, en este país, la administración con más competencias en vivienda es la autonómica. No sé si fue un acierto o no, pero así lo hicimos, se le dio a las comunidades. Quiere decir, que en todo lo que hablemos de vivienda, la Junta es la principal administración que tendría que estar aquí haciendo algo. Y el Ayuntamiento exigirle a la Junta que lo haga, que no siempre lo hace.
La Junta de Andalucía, en lo que va de siglo, pues prácticamente no ha hecho nada en vivienda social. Todas las viviendas sociales que tenemos en Córdoba fundamentalmente son del siglo XX, no del siglo XXI que ya estamos acabando el primer cuarto.
El año pasado, hicimos una acción (desde Stop Desahucios) en AVRA por varios motivos, por cómo lo están gestionando, lo poco que están haciendo, cómo está el parque público de vivienda en Córdoba... Y a raíz de esa acción, accedieron a que tuviéramos una reunión, a la que se sumó la delegada de la Consejería y estuvimos hablando de todo esto. Una de las cosas que, no es que te sorprenda porque ya sabes que no está en sus planes hacer más vivienda pública destinada a alquiler social, pero cuando en una mesa de trabajo sale esta cuestión, efectivamente te ponen sobre la mesa que no, que lo que hay son planes para hacer vivienda protegida. Pero vivienda protegida es otra cosa; está bien que haya vivienda protegida, pero vivienda pública en alquiler social es otra historia.
En aquella reunión, el compromiso fue estudiar a ver qué parte de todas esas viviendas se podría poner en alquiler social. Sin esa herramienta, esto no se arregla. Aquí hay que hacer muchas cosas, pero una de ellas es que hay que hacer vivienda pública en alquiler social, que no llegamos al 2% y en Europa están en torno al 10%. Bueno, pues eso es lo que está haciendo la Junta de Andalucía, prácticamente nada.
Pero lo peor son los planes, que están preparando una ley, vamos a ver qué sacan, pero de lo que sabemos, hay dos pilares: bajar impuestos para que se pueda comprar y hacer negocios más fácilmente con las viviendas -que es lo que creen y su religión, que así todo va a ir fantástico-; y criminalizar a los inquilinos, que es en lo que están trabajando diciendo ‘Si a la gente con nada que no pagan los echamos a la calle, pues se alquilaría más fácilmente’. Ese es su razonamiento.
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P. Es esa palabra de ‘inquiokupación’.
R. ‘Inquiokupación’, sí, sí, sí. En eso es en lo que están. Pero es porque lo miran todo desde esa perspectiva. Pero, hombre, ábrete un poco, piensa que hay un mandato constitucional de que tenemos que intervenir, que sí que hay que hacer cosas, poner medidas… No es solo bajar impuestos, que puede tener sentido en algunos casos, pero vaya a ser que lo que estés haciendo sea solo para beneficiar a la gente que ya venía haciendo negocios y siga haciendo más negocio todavía.
P. Y en el escalón del Gobierno central, existe el Ministerio de Vivienda, ¿pero qué se ve sobre el terreno?
R. Al Gobierno central, lo que le hemos pedido siempre son cambios jurídicos y que impulse la vivienda pública, esos dos pilares, independientemente del papel de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos, pero que desde allí se hiciera eso, sobre todo los cambios jurídicos que desde ahí es desde donde se tienen que promover.
En la historia con los gobiernos centrales tuvimos nuestro momento álgido en 2013, con una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) contra los desahucios que firmaron un millón y medio de personas. Para poder presentar una Iniciativa Legislativa Popular necesitas, además de un montón de requisitos, tienes que presentar al menos medio millón de firmas, o sea, está hecho para que no lo puedas hacer. Pues nosotros (la plataforma 15M Stop Desahucios) presentamos un millón y medio de firmas. Fue un momento muy intenso, el PP se cerró a que eso tirase hacia adelante, pretendía que se llevara de una forma muy descafeinada y, al final, lo que se hizo fue retirarla.
Lo que salió de allí pues fue un Código de Buenas Prácticas al que las entidades bancarias podían sumarse si querían…. No era lo que queríamos, pero bueno, algo arrancamos.
Y, ahora, ha habido algunos cambios, pero que no son los que queremos, para que sean definitivos. En estos años, a raíz de la pandemia, ha habido una moratoria que en cuatro años ha servido para parar 58.000 desahucios. Algo ha servido. Hombre, en una situación en el marco de la pandemia, que ya era terrible y la gente no podía salir a la calle, y tú echando a la gente a la calle, era ya el remate.
Como la situación, aunque ya no estemos en pandemia, realmente no se ha arreglado, esa moratoria se ha ido prorrogando año tras año. Pero la verdad es que es una angustia, porque las familias están cada año, cada vez que se acercan las navidades…. Y este año hemos tenido que se han juntado PP, Vox y Junts, que se supone que no se iban a juntar jamás, pues sí se juntaron para tumbar el decreto y que eso no saliera adelante. Al final, ha salido, pero los argumentos que se han dado han sido patéticos, porque por parte de algunos no han reivindicado en ningún momento que, efectivamente, había que parar los desahucios a familias como las que tenemos en Córdoba, situaciones, concretas, mujeres concretas con niños a cargo, y que esa moratoria le sirve para que no los echen a la calle y se siga negociando con el fondo buitre o con quien sea.
Entonces, moratorias sí, qué mínimo mientras, pero necesitamos algo mucho más valiente, porque la contención que hay que hacer a los precios del alquiler y la intervención que hay que hacer tiene que ser mucho mayor.
Y, a lo largo de todos estos años, nuestra presión al Gobierno central ha ido en ese sentido. Ahora se anuncian cosas, como se anuncian también aquí desde lo local. Bueno, a ver qué vemos. Porque a estas alturas no te queda mucha fe.
El parque público de viviendas es absolutamente insuficiente
P. Al final, no sé si le queda la sensación de que las administraciones, en materia de vivienda, hacen dejación de funciones.
R. Sí claro, claro que la hacen. Algunos hay que piensan que realmente la administración no tiene que intervenir, que el mercado vaya por donde tiene que ir. Y luego los que se supone que piensan que sí que habría que intervenir, a la hora de la verdad no son valientes. Yo entiendo, a veces, los equilibrios de coaliciones, de votos y demás. Pero ha habido oportunidades de decir: Ahora es el momento de tirar hacia adelante y hacer algo valiente, y no se han atrevido. Y dices, bueno, pues tendrán también sus compromisos por el poder financiero. Nadie estará tan libre de culpa.
Entonces, ¿dejación de funciones? Sí, dejación de funciones general.
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P. Entonces, el poder sobre las políticas de vivienda, ¿quién lo tiene si no lo ejerce la administración?
R. Los que las han estado marcando han sido los mercaderes. Y los únicos cambios que se han introducido han sido a base de sangre, sudor y lágrimas, en la parte que se ha cambiado del ordenamiento jurídico, de las cláusulas abusivas en los préstamos hipotecarias, de la brecha para negociar, de las moratorias que se consiguen… Todo eso ha sido por el esfuerzo inmenso de cantidad de gente que ha estado, día sí y día también, en la calle presionando.
Pero claro, esto podría ser de otra forma también: A ver señores, pónganse las pilas y vamos a hacerles frente a esto. Porque, el final si no hacemos nada, es que se lo quedan todo.
P. Porque construir se sigue construyendo vivienda, no hay más que mirar el horizonte de grúas en algunas zonas de Córdoba. Entonces, ¿se construye más vivienda, hay también viviendas vacías, pero la vivienda no es accesible por los precios?
R. Claro, por eso, aunque tú pongas facilidades para que se construya vivienda, eso no significa que se vaya a solucionar el problema. Eso es evidente y lo vimos en la burbuja inmobiliaria. Este país gastaba más cemento que Francia, Alemania e Italia juntas, prácticamente que el resto de la Unión Europea junta. Nosotros gastábamos aquí cemento de manera bestial, no solo en vivienda, también en aeropuertos en mitad de un llano que no lo iba a usar nadie. Y había quien sacaba pecho de que eso iba fantásticamente bien porque gastábamos una cantidad de cemento brutal.
Bueno, pues da igual, porque si las viviendas son de grandes tenedores o se utilizan para especular, pues va a seguir habiendo una cantidad enorme de gente que va a tener problemas de vivienda.
Hay un dato curioso en una encuesta reciente: solamente un tercio de la población piensa que no hay que poner coto a la cantidad de viviendas que puede tener una persona física o jurídica. Solo un tercio. Los dos tercios restantes piensan que sí habría que ponerlo. La mitad de la población piensa que tendrían que ser una o dos viviendas como máximo. Incluso los caseros piensan que habría que tener un límite, aunque ellos dicen que hasta cinco viviendas. Bueno, pues esto es una cosa elemental: tendrá que limitarse ¿no?
Porque si no, aquí un día va a llegar un fondo potente a Córdoba y nos va a dejar… nos tendremos que ir todos y todas, y dejar esto para quien quiera venir a verlo.
Las viviendas turísticas son ya el principal alojamiento por encima de los establecimientos hoteleros
P. Hablaba precisamente sobre esa necesidad de frenar el número de viviendas para uso turístico. ¿Quién le tiene que poner el cascabel a ese gato?
R. Yo creo que el Ayuntamiento tiene herramientas suficientes como para ponerlo y decir: ‘Ya. Hasta aquí, ni una más. Punto. No nos caben’. Pero si el Ayuntamiento no lo hace, lo podría hacer la Junta de Andalucía. Y si la Junta no lo hace, pues que se haga a nivel estatal, porque esa realidad está en distintos sitios. A cualquiera de esos niveles tendría sentido. O sea, que la dejación puede ser general.
Pero, desde luego, hablando de un lugar concreto y a pie de calle, como es la ciudad de Córdoba, creo que ahí quien tendría que dar un paso al frente tendría que ser el Ayuntamiento. No plantear una moratoria en una zona concreta, sino plantear una moratoria general, porque si no la presión al precio del alquiler va a seguir igual. Porque si ahora solo se puede hacer viviendas turísticas en los barrios que no son los de centro y el sur que están saturados, pues si lo dejamos que vayan a otros sitios, va a seguir el mismo problema. Y eso lo puede hacer el Ayuntamiento, sin más. ¿Que lo podría hacer la Junta también? Sí, pero si el Ayuntamiento no quiere hacerlo, la Junta no va a mover ni un dedo. ¿Y a nivel estatal se podría hacer? También sería una opción.
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P. La sensación es que desde la administración se va muy por detrás del problema. Su actuación da tiempo a que se colmate y que se genere otro problema o de otra forma.
R. Absolutamente. Esto es un tema que se viene denunciando desde hace mucho tiempo por parte de asociaciones vecinales, de nuestra plataforma y otros. En enero de 2024 seguimos con la cantinela de que esto era “crecimiento sostenible”. Luego para final de año se encarga un estudio, vamos a ver… Ese estudio ya les dice: Señores, tienen 24 barrios saturados de viviendas turísticas. Luego dicen, a ver, una moratoria en sitios saturados…. Pero bueno, ya está. Ya hay 3.000 viviendas turísticas, ya hay más plazas que en establecimientos hoteleros. Pues pongamos coto a esto y hagamos una moratoria general en todos los barrios. Ya más no. Porque tenemos un problema con la vivienda.
P. La rehabilitación de vivienda en una ciudad como Córdoba con un gran casco histórico… ¿es una herramienta de la que echar mano para disponer de más viviendas?
R. Hay una parte de todo ese parque de 152.000 viviendas de la ciudad, que son una cantidad enorme, que tienen más de 50 años. Unas necesitan más rehabilitación y otras menos, pero eso tendría que ser un plan. Antes de hacer más vivienda nueva, habría que pensar por ecología, por paisaje y por todo, que las que tenemos hechas ya no se nos caigan en lo alto de las familias que las habitan. Eso es un problema serio y debe ser un pilar.
En Córdoba más de 20.000 viviendas están en manos de grandes tenedores
P. ¿La realidad es que hoy en día en Córdoba sigue habiendo desahucios?
R. Claro que hay desahucios. Prácticamente, todos los días, hay desahucios. Las cifras las da el Consejo General del Poder Judicial y, ahora mismo, no estamos como en 2014 que fue el pico de la ola, por toda la presión que se ha hecho, por la moratoria que tenemos ahora, pero ahora mismo los datos dicen que en nuestra ciudad hay en torno a un desahucio por día laborable, porque en festivo no te desahucian. Y de todos esos desahucios del año, dos tercios son por alquiler y un tercio por un procedimiento de ejecución hipotecaria.
P. ¿Se ha dado la vuelta, no? Hay ya más de alquiler que de hipoteca.
R. Sí. Es una cosa que ha ido creciendo, cada vez hay menos gente con hipoteca. Y hay gente que ha tenido una hipoteca y se llegó a un acuerdo con el banco para un alquiler, pero la vivienda ahora es de un fondo buitre y el fondo quiere hacer con ese piso una vivienda turística, y entonces la quieren desahuciar. Esto no son casos ficticios, esto son casos reales de gente de la plataforma que tiene justo esta situación.
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P. ¿La acción social sirve?
R. Sirve. En nuestra plataforma, casi la totalidad de todos los casos a los que nos hemos enfrentado, se han contabilizado como victorias. Con procesos largos y demás, hemos tenido un par de desahucios que fueron sin avisar y no pudimos hacer nada, y algún caso de alguna familia que ha dicho 'Ya no puedo más con esta pelea' y se ha apartado. El resto, 14 años de enfrentarnos a esto y sacarlo adelante. Pero necesitamos que se nos arrime gente porque, efectivamente, son muchos daños y es duro.
Había un compañero que a estas batallas las llamaba 'las batallas de las lágrimas', porque es una constante, se da, la gente habla, cuenta su caso y está bien llorar, pero siempre decimos que lloremos juntos. Pero también, junto con eso, hay una cuestión clave que hemos defendido que es que nos tenemos que reír, porque como no nos riamos, esto no lo aguanta nadie. La alegría también es un arma cargada de futuro, como la poesía. Tenemos que hacerlo con alegría, por saber que juntos y juntas sí se puede.
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