La ciudad más pequeña de España es también una de las más bonitas, con casas colgadas y un castillo que desafía la gravedad

Situado en el Valle de Tobalina, al noreste de la provincia de Burgos, Frías es la ciudad más pequeña de España, con apenas 270 habitantes según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Pese a su reducido tamaño, su riqueza patrimonial y su emplazamiento privilegiado en la comarca de Las Merindades la convierten en un lugar único. Sus calles empedradas, su trazado medieval y las características casas colgadas que desafían la gravedad crean una estampa difícil de olvidar.
Sobre el cerro de La Muela, dominando el paisaje, se alza el Castillo de los Duques de Frías, una fortaleza del siglo XII que fue clave en la defensa de la región. A sus pies, el puente medieval que cruza el río Ebro, con su imponente torre central, recuerda la importancia estratégica que tuvo la ciudad a lo largo de los siglos. Este conjunto monumental ha llevado a Frías a ser reconocida como Conjunto Histórico-Artístico, consolidando su valor cultural dentro de Castilla y León.
Más allá de su impresionante arquitectura, Frías es un destino que invita a sumergirse en la historia. Desde sus miradores naturales hasta su entorno repleto de rutas y senderos, la ciudad ofrece una experiencia que transporta al visitante a otra época. Su combinación de naturaleza, legado medieval y autenticidad la han convertido en un rincón imprescindible para quienes buscan la esencia de la España histórica.
Puente Medieval de Frías

El puente de Frías, sobre el río Ebro, es uno de los monumentos más destacados de la ciudad. Aunque su origen es romano, fue reconstruido en la Edad Media y formaba parte de una importante ruta comercial entre la Meseta y la costa Cantábrica, conectando varias localidades.
Este puente fue restaurado durante la repoblación de la zona por Alfonso VIII, cuando Frías se convirtió en un centro de mercado y capital del Valle de Tobalina. En el siglo XIV, se añadió una torre al puente, que servía para cobrar el pontazgo o peaje, ayudando al mantenimiento de la estructura.
El puente tiene 143 metros de largo y nueve arcos. La torre central, de forma pentagonal, tiene almenas y una escalera de caracol. Fue construido sobre bases romanas, adaptándose a la roca del río, y hoy es uno de los mejores ejemplos de puentes fortificados en España.
Iglesia de San Vicente

La Iglesia de San Vicente en Frías es un edificio que combina varios estilos arquitectónicos. Aunque originalmente es románica, sufrió varias reformas, especialmente después de la caída de su torre en 1906. La torre original, de forma cuadrada y defensiva, fue reemplazada por una nueva.
En su interior, la iglesia alberga una valiosa colección de arte religioso, incluidos retablos y esculturas del siglo XVII. El retablo mayor destaca por las figuras de San Vicente, San José y San Sebastián, rodeados de columnas corintias. También se encuentran los retablos de la Soledad y el Santo Cristo de las Tentaciones, este último con una ornamentación barroca.
La Capilla de la Visitación es uno de los aspectos más destacados de esta iglesia. Fue fundada por Juan Sánchez de Ochandiano y su esposa y tiene una mezcla de estilos gótico y renacentista. El retablo, obra de Juan de Borgoña, es conocido por sus detalles dorados y sus colores verde y azul, siendo un gran ejemplo de la arquitectura plateresca de la época.
Castillo de los Duques de Frías

El Castillo de los Duques de Frías, de origen medieval, está ubicado en una peña que domina el Valle de Tobalina, dándole una gran ventaja estratégica. Fue reforzado en el siglo XII por el rey Alfonso VIII y, más tarde, en el siglo XV por Pedro Fernández de Velasco. Su ubicación elevada y sus defensas, como el puente levadizo y la puerta ojival, lo hacían prácticamente inaccesible.
La torre del homenaje es el elemento más destacado del castillo, y aunque tiene partes originales del siglo XII, la mayor parte de la estructura data del siglo XV. Además, el castillo tiene murallas con saeteras y un foso excavado en la roca, lo que lo hacía aún más difícil de invadir.
El castillo también conserva detalles artísticos, como capiteles románicos en las áreas residenciales, que muestran escenas mitológicas y figuras de caballeros. Estos elementos y su imponente diseño lo convierten en uno de los castillos más importantes de la región.
Las Casas Colgadas

Las casas de Frías están construidas con toba y madera, aprovechando al máximo el espacio limitado que ofrece 'La Muela', una gran roca que forma la parte alta de la ciudad. Estas viviendas están situadas en los bordes de la roca, lo que da la impresión de que se integran con el precipicio.
Este tipo de construcción es un claro ejemplo de cómo la arquitectura de la ciudad se adapta al terreno difícil y reducido, lo que ha llevado a que las casas se desarrollen tanto hacia arriba como hacia abajo, excavando directamente en la roca de toba. Así, las viviendas a menudo cuentan con más de dos plantas.
Si se accede a la ciudad por el sur, se puede disfrutar de unas impresionantes vistas de estas casas colgadas, que son una de las características más singulares de Frías.
Otras actividades para disfrutar tu visita

En Frías, los visitantes pueden disfrutar de diversas actividades al aire libre, gracias a su privilegiada ubicación y entorno natural. Una de las principales actividades es el senderismo, especialmente en los Montes Obarenes, que se extienden como un gran murallón natural sobre La Bureba.
Estos montes ofrecen una increíble variedad de rutas de senderismo, como la que recorre el Desfiladero del Purón, un hermoso paisaje formado por el río Purón que atraviesa la Sierra de Arcena, ofreciendo impresionantes vistas de cascadas y desfiladeros. Este recorrido, que fue una importante vía romana, es ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo, ya que tiene una extensión de diez kilómetros y es accesible para todos los niveles.
Además, los espacios naturales de Frías son perfectos para la observación de aves. En zonas como la Hoz de Sobrón, los visitantes pueden ver una gran variedad de especies de aves rapaces que habitan los acantilados. La zona también es conocida por su rica flora, con especies que combinan características atlánticas y mediterráneas debido a su ubicación geográfica.
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