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Remedios Malvárez, cineasta: “El fandango de Huelva ha sido maltratado, denostado, dejado de lado”

Remedios Málvarez y Arturo Andújar, codirectores de Fandango

Alejandro Luque

1 de abril de 2025 06:01 h

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Desde su estreno el otoño pasado, Fandango no para de cosechar piropos y premios. En el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva se llevó el premio Juan Ramón Jiménez Talento Andaluz, en la Semana de Cine de Córdoba el premio del Público, y hace poco conquistó dos premios Carmen de la Academia andaluza, al Mejor documental y a la Mejor canción original. “Y no ha hecho más que arrancar”, afirma orgullosa Remedios Malvárez, quien junto a Arturo Andújar firma la dirección de esta cinta.

“Ha sido una apuesta fuerte, empezar en noviembre y presentarnos a los Carmen casi sin recorrido, pero la conexión con el público está siendo maravillosa, la gente se mete en la película, se identifica, canta…”, explica la cineasta. “Es un filme muy amable, muy visual, con una fotografía muy cuidada, que despierta el interés por la cultura. Y lo mejor de todo es que, en los 34 minutos de música que contiene, no encuentras dos fandangos iguales”. 

Fandango se presenta así como un recorrido por la secular historia de este palo flamenco y una mirada hacia su porvenir, con la participación de las más destacadas figuras de la tierra y una estética que atrapa desde el primer fotograma. La responsable de títulos como Menese, Alalá o Pico Reja, asegura que se trata de “un viaje personal por la geografía y por el tiempo, por lo popular, la tradición, la vanguardia… Un ejercicio de libertad en todos los sentidos. Y los artistas, tanto en el rodaje como en el plano musical, me han dado más de lo que les he pedido, incluso aportando creaciones originales”.

Madre de cantes

Entre esos invitados figuran nombres como Perlita de Huelva, Rocío Márquez, Arcángel, Argentina, Cristian de Moret, Sandra Carrasco, Jeromo Segura y Rafael Estévez, todos los cuales brindan su propia concepción del fandango con un unánime tono reivindicativo, prevaleciendo la idea de que ha sido víctima de un agravio secular. Porque lo que el espectador se lleva en claro al término de la proyección es que no se trata de un palo más, sino por el contrario una auténtica semilla fundacional. 

“A finales del siglo XVIII, cuando empieza a tomar forma la estética de lo jondo, tira del fandango, que es un cante preflamenco, pero que se integra y se convierte en flamenco”, comenta Malvárez. “El fandango es la madre de muchos cantes. De su rama surge la malagueña y la granaína, por poner dos ejemplos, pero de él derivan también otras manifestaciones musicales, como la jota”.

¿Por qué, entonces, Huelva fue quedando orillada entre los grandes focos flamencos de Andalucía? “Huelva tiene una riqueza cultural y musical enorme, pero el fandango ha sido denostado, maltratado y dejado de lado, porque se le ha dado ese matiz de cante chico”, asevera la directora. “Se suele decir que un fandango lo canta cualquiera, pero también que un fandango no lo canta bien casi nadie. Forma parte de lo festivo y de lo popular, y quizá ese acercamiento a la gente le ha restado importancia”.

El concurso de Granada y el mairenismo

También incide Malvárez en el hecho de que el célebre Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922 lo tuviera entre los estilos menores del flamenco. Aquella cita, “un fracaso en sus intenciones y un modelo de éxito, una genialidad en su resultado, porque hizo que el flamenco pasara a ser un espectáculo”, tuvo su respuesta en el Concurso de Huelva de 1923, donde el fandango sí tuvo la más alta consideración, como no podía ser de otro modo. Aunque el surgimiento de la ópera flamenca supuso un momento de auge para este cante, uno de los más demandados por el público, luego vendría el influyente Antonio Mairena en los años 50 y volvería a negarle el pan y la sal en su revisión del canon. 

La intención última del proyecto, según la directora, era “hacer un retrato visual desde distintas vertientes, lo antropológico, lo artístico, lo visual, lo musical, lo popular… Y la vanguardia, porque se trata de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. No hemos hecho una película para un público específicamente flamenco, no tiene un carácter dogmático, sino que nos dirigimos a la gente que le interesa la cultura y el cine. Una película debe dirigirse a todos los públicos, generar expectación y sobre todo una mirada”.

Historias que importan

En el plano estético, destacan las conversaciones a dos y tres, así como un uso muy refinado del blanco y negro. Y todo ello tiene, claro, su explicación: “Hemos huido de las cabezas parlantes, y en esto hay un homenaje implícito a Rito y geografía del cante, de José María Velázquez-Gaztelu, donde pasaban cosas en el sitio donde estaban los artistas. No es solo una decisión estética, sino también un guiño entre el blanco y negro del pasado y el de la modernidad, además de a esa mítica serie televisiva”.

Desde la Plaza de Toros de la capital onubense, escenario del histórico concurso del 23, a las Minas de Riotinto, pasando por El Andévalo, la Sierra de Aracena, Calañas, Almonaster la Real, El Cerro de Andévalo o Alosno, la directora asegura que “los espacios también se han cuidado mucho, no hay ninguno gratuito”, dice. En cuanto a los momentos del rodaje, comenta que su favorito es sin duda “el que protagoniza Perlita de Huelva junto a Argentina y la guitarrista María José Matos, cuando visitan la Peña Flamenca de Huelva. Grabamos de un solo tiro, y Perlita, a sus 85 años, nos transmitió emociones a todo el equipo”.

Y aunque al documental le queda por delante mucho recorrido, Remedios Malvárez no descarta que el flamenco vuelva a asomar en sus próximos proyectos. “Me cuesta mucho separarme de él”, reconoce. “Hice una película de fosas y aparecía cantando Rocío Márquez. Ese lenguaje, esa manera de expresarse, permite contar muchas historias. Suelo decir que cuento historias que importan, y estoy segura de que habrá más”. 

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