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CV Opinión cintillo

Las fisuras del 8M

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Las fisuras en el feminismo llegaron para instalarse y se visibilizan en las manifestaciones del 8M.

Este año el 8M ha cumplido 50 años, la ONU proclamó en 1975 el primer Día Internacional de la Mujer. Pero ese día, en España, con Franco, no existieron protestas, la conmemoración se puso bajo la tutela de la Sección Femenina, la rama femenina de la Falange Española de las JONS, dirigida por Pilar, la hermana de Primo de Rivera, su fundador, constituida en Madrid en 1934. Perduró durante 40 años hasta la muerte de Franco.

Un arranque significativo de la defensa de los derechos humanos de las mujeres tuvo lugar en 1979 con la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Un tratado internacional clave que aborda la discriminación de género y proporciona protecciones específicas para los derechos de las mujeres. Establece una declaración internacional de derechos de las mujeres y niñas, y define las obligaciones de los Estados para asegurarse de que las mujeres pueden disfrutar de esos derechos.

La celebración del 8M en España ha tenido lugar, desde 2022, con fisuras. Lamentablemente, ya son cuatro años de fisuras en el movimiento feminista, que no tienen visos de cerrarse. En Valencia, en 2022, el feminismo se dividió en dos manifestaciones, al igual que en otras localidades, que tuvieron diferentes recorridos. La Asamblea Feminista y la Coordinadora Feminista fueron las organizadoras de las marchas.

El movimiento feminista sigue, pues, fracturado con dos heridas que parecen irreconciliables: la del abolicionismo de la prostitución y la de las personas trans.

La Assemblea, que es más minoritaria que la Coordinadora, reconoce a las trabajadoras sexuales y pide más derechos para las personas trans. Por su parte, la Coordinadora exige una ley que prohíba la prostitución en todas sus formas, se posiciona abiertamente en contra y afirma que ser mujer no es un sentimiento.

En Madrid, este año ha continuado la división en el feminismo. Al igual que en otras localidades. La primera manifestación, organizada por la Comisión 8M, apelando al espíritu de las históricas Huelgas Feministas, partió a las 12.00 horas desde Atocha hasta Plaza de España. La segunda, convocada por el Movimiento Feminista de Madrid, arrancó desde la Plaza de Cibeles pasadas las 18.00 horas, exigiendo el fin de las violencias contra las mujeres y la abolición de la prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler. La marcha convocada por la Comisión 8M fue la mayoritaria.

Este año, en Valencia, tuvo lugar una manifestación convocada por el Moviment Feminista de València, internacionalista e intergeneracionalista, independientemente de las orientaciones de cada grupo participante, que siguen existiendo. Destaca como reto principal erradicar la violencia sexual.

Pero en Valencia sí se ha producido una escisión con los colectivos transfeministas antirraciales, aunados en la Assemblea Feminista, centrados en la denuncia por la gestión de la Dana. Su lema: “recordar, resistir, construir” (“Els feminismes recordem, resistim i construïm des de la rebel.lia”) y actividades de almuerzo, comida y performances antes del inicio de la manifestación, tomando como punto de partida de los actos de la tarde el CIE de Zapadores como símbolo del racismo institucional de las políticas europeas.

Los temas de la abolición de la prostitución y, sobre todo, de la transexualidad estuvieron en la base de las fisuras que se crearon en la anterior legislatura con la agenda queer en la cartera de Igualdad, que culminó con la libre autodeterminación de género y las consiguientes rebajas de penas y excarcelaciones a personas condenadas por delitos sexuales tras la entrada en vigor de la ley del “solo sí es sí” (Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual).

El debate sobre la prostitución es histórico dentro del movimiento feminista, pero nunca había provocado una escisión hasta hace cuatro años, existiendo posturas a favor y en contra de la abolición y de la regularización. Sin embargo, la autodeterminación de género, sin necesidad de informes médicos ni de tratamientos, sí la provocó puesto que las feministas históricas alegan que la ley pervierte las históricas reivindicaciones de la agenda feminista. Por la otra parte, se reivindicaba que las personas trans son mujeres.

A lo largo de los años se han ido produciendo avances, qué duda cabe.

La aprobación en 2004 de la Ley Integral contra la Violencia de Género, pionera en Europa porque estableció medidas de sensibilización, prevención, detección, protección y asistencia a mujeres víctimas de violencia de género. Sin embargo, no establecía medidas de reparación de las víctimas.

El Pacto de Estado contra la violencia de género de 2017 significó que la víctima no tenía obligatoriamente que interponer la denuncia porque los servicios sociales podían hacerlo. Y se establecieron nuevas medidas con el fin de proteger a las menores, a las víctimas de la violencia vicaria, la económica, la digital, y en el lugar de trabajo, y propone tipificarlas como delito.

Y seguimos avanzando con la creación de Juzgados de Violencia sobre la Mujer, no sin fallos, que ocasionan revictimización de las víctimas y pérdida de confianza en la Justicia.

Por otra parte, el 8 de marzo de 2024 el Consejo de Ministrxs aprobó el Anteproyecto de Ley de Trata. Pero este año seguimos esperando su tramitación. Así como una ley contra el proxenetismo, que decayó tras el rechazo en el Congreso para su tramitación.

Sin embargo, a pesar de las fisuras, lo auténticamente importante: vivir sin violencia ni discriminación, el derecho a la salud física y mental, a los derechos sexuales y reproductivos, a la educación igualitaria, a la lucha contra la brecha salarial de género y contra la discriminación laboral, aúna a todos movimientos feministas. Y se suman otras reivindicaciones por las desigualdades que provoca el cambio climático, por ejemplo, reivindicaciones que son por los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

Y así, paso a paso, lucha a lucha se han conseguido los avances de igualdad de derechos de las mujeres.

Cada avance, por pequeño que haya sido, no se ha obtenido sin lucha, porque quienes se benefician del estado de marginalidad de las mujeres sienten las exigencias contra la opresión como una amenaza.

Por ello, es imprescindible la reafirmación en la unidad de acción internacional para defender la equidad en todas sus formas, contra las relaciones desiguales de género, la violencia contra mujeres y niñas, la garantía de una migración de forma segura, entre tantas y tantas otras cuestiones todavía por resolver.

Somos más fuertes cuando trabajamos conjuntamente.

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