España se afianza como referente europeo en seguridad vial

España ha cerrado 2024 con 35 fallecidos por millón de habitantes en siniestros de tráfico, una cifra que la sitúa como el quinto país con menor mortalidad vial de la Unión Europea, por detrás únicamente de Suecia (20), Dinamarca (24), Países Bajos (31) y Alemania (33). La media de la UE fue de 44 muertes por millón, lo que confirma el buen comportamiento relativo de las carreteras españolas, incluso en comparación con países tradicionalmente referentes en la materia como Bélgica, Austria, Francia o Italia.
“Una buena noticia que nos anima a seguir trabajando y que nos posiciona como país referente en seguridad vial”, afirmó Pere Navarro, director general de Tráfico, al conocer los datos provisionales publicados por la Comisión Europea. Los responsables de la Dirección General de Tráfico destacaron que estos buenos resultados se producen en un contexto especialmente complejo.

“No hay ningún otro país europeo que gestione un parque de 6 millones de motocicletas y reciba 90 millones de turistas que se desplazan por carretera”, recordó Navarro. Pese a estas condiciones singulares, el balance de siniestralidad mantiene una tendencia descendente que consolida a España entre los países con mejores indicadores en seguridad vial.
Cifras que marcan diferencias
Según los datos provisionales de la Comisión Europea, en 2024 se registraron 19.800 muertes por siniestros viales en toda la Unión Europea, lo que representa una caída del 3 % respecto a 2023, es decir, unas 600 vidas salvadas. Pese a que la evolución no ha sido homogénea en todos los países, sí se mantiene una brecha clara entre los territorios del norte y del este del continente. Bulgaria (74) y Rumanía (77) registraron las tasas de mortalidad más altas, más del doble que el promedio comunitario.
España, país asesor
El reconocimiento europeo al modelo español va más allá de las cifras. Desde hace años, la Comisión Europea recurre a la DGT para asesorar a otros países miembros en sus políticas de seguridad vial. Grecia, por ejemplo, ha enviado delegaciones a Madrid para conocer de primera mano la estrategia con colectivos vulnerables como los motoristas.
En 2023, Rumanía solicitó apoyo en la mejora de sus infraestructuras viales y Bulgaria recibió asesoramiento en materia de formación para obtener el permiso de conducir. Esta cooperación también se extiende a países de fuera de la UE, como Chile o Mauritania, reforzando el papel de España como exportadora de buenas prácticas en movilidad segura.
Adelantados a Europa
España no solo destaca en siniestralidad. También se ha adelantado a los cambios normativos que ahora plantea la nueva Directiva Europea de Permisos de Conducir, que ya cuenta con acuerdo provisional del Consejo y el Parlamento. La Directiva contempla, por ejemplo, la implantación de un permiso digital común en toda la UE para 2030, algo que en España ya está operativo desde 2020 gracias a la app MiDGT, utilizada por más de 7 millones de personas.
Otro cambio previsto en la normativa europea será la conducción acompañada desde los 17 años para obtener el permiso B. Aunque la medida ya funciona en países como Francia y Alemania, en España todavía no se ha implantado ni genera una demanda significativa. La norma europea obligará a aplicarla antes de 2030, salvo para los permisos profesionales, en los que cada Estado podrá decidir si lo hace o no. En el caso español, no está prevista su incorporación para este tipo de licencias.
Un camino que no se detiene
El modelo de seguridad vial español combina prevención, normativa avanzada y cooperación internacional, y los resultados siguen validando esa fórmula. Los desafíos no desaparecen, y la DGT se muestra consciente de que aún hay margen de mejora. Pero los últimos datos permiten mirar con cierta confianza el objetivo compartido de reducir drásticamente las muertes en carretera en la próxima década, dentro y fuera de las fronteras nacionales.
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